domingo, 19 de marzo de 2017

(Combatir el sueño)

A la mañana procurar el vacío y
protegerlo así de intacto
todo el día.

Cepillar con esmero las piezas,
dentuda es la rueda del ocaso
clavada en tu carne para hacer
avanzar el ansia.

Bruñir esos goznes y que solo
perdure el brillo, luz
sobrepuesta a la materia.

Recorrer cada aguja hasta
su punta en las manos
con una lima. Trabajar allí
para volverla roma
evitar que logre
traspasar la piel
que no pueda escapar
de ti la oquedad
como el aire que abandona un globo.

Por el descenso en ciernes
completar el ciclo con cuidado.
Revisar el calafate y las velas
por si alguien les brida algún remiendo.
Derribar los senderos y los puentes.
Cultivar el jardín de malas hierbas.
Al oído cantarle una nana al fuego
que hierve el agua.

En el crepúsculo acunar el vacío y
custodiarlo en suspenso inerme hasta
que amanezca.

Combatir el sueño.
Vigilar las puertas.
Repetir.

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